¿Qué es el astigmatismo?

El astigmatismo es uno de los problemas de visión menos comprendidos, y al igual que la miopía y la hipermetropía se trata de un defecto refractivo, lo que significa que no se trata de una enfermedad en el ojo ni de un problema grave de salud, sino de un problema en el ojo a la hora de enfocar los objetos.

En un ojo que padezca astigmatismo la luz no llega a un único punto de foco en la retina, lo que provoca que no se pueda reproducir una imagen precisa. Sin embargo, sí se producen varios puntos de foco por delante o detrás de la retina, o por ambos.

El astigmatismo es un problema que se presenta, de forma habitual, a una edad temprana, por lo que es muy recomendable que los niños sean llevados a exámenes oculares para determinar si existe o no un problema de visión que pueda llegar a afectarle en su vida.

Este problema ocular no se puede prevenir ni se puede frenar su evolución si bien tiende a ser el más estable de todos los problemas refractivos (miopía, hipermetropía, astigmatismo, presbicia o vista cansada). A pesar de que puede aumentar de una forma ligera, es habitual que en una edad de entre los 20-25 años se estabilice.

Síntomas del astigmatismo

Un paciente que padece astigmatismo tiene diferentes síntomas, siendo el principal la visión borrosa o distorsionada en cierto grado, a cualquier distancia.

Si no se corrige los síntomas de este problema son la fatiga visual y la cefalea, sobre todo tras leer o llevar a cabo cualquier otra actividad o tarea en la que se requiera de una visión atenta durante un tiempo prolongado. Asimismo también se puede presentar como síntoma el estrabismo.

También es frecuente que quienes padecen este problema puedan sufrir otras molestias derivadas como enrojecimiento visual, excesiva sensibilidad a la luz o una visión doble, así como fatiga visual, picor ocular e incluso mareos o dolor de cabeza.

Se debe tener en cuenta que con el paso de los años el astigmatismo puede cambiar, ya que la forma del ojo cambia con el crecimiento o bien a causa de un traumatismo. En función de cómo cambie el ojo pueden existir cambios o variaciones en la graduación. Tampoco se pueden prevenir ya que los errores refractivos son congénitos y, de manera general, hereditarios.

Causas del astigmatismo

El astigmatismo es un problema que está originado, en la mayor parte de los casos, por irregularidades presentes en la forma de la córnea, que en lugar de tener una forma simétrica y redondeada tiene una forma más ovalada. En algunas ocasiones viene provocado por la forma de las lentes del interior del ojo, siendo denominado en ese caso como astigmatismo lenticular.

Esta afección suele ser congénita y está presente en los pacientes desde el nacimiento, siendo habitual que esté asociado a otros problemas como la miopía y la hipermetropía. El astigmatismo también puede adquirirse como consecuencia de una alteración que modifique la morfología de la córnea como en el caso de que se padezca alguna enfermedad, traumatismo o tras una intervención quirúrgica como puede ser una operación de cataratas o un trasplante corneal. Este problema puede ser considerado corneal cuando la córnea tiene una forma irregular o lenticular cuando es la forma del cristalino o lente la que distorsiona.

Tipos de astigmatismo

Se pueden distinguir tres tipos principales de astigmatismo, que son los siguientes:

Astigmatismo miópico

En este caso uno o los dos meridianos principales del ojo enfocan como miopes. Si ambos meridianos enfocan como miopes lo hacen en un grado diferente.

Astigmatismo hipermetrópico

En este caso uno o ambos meridianos principales enfocan como hipermétropes. Si ambos enfocan como hipermétropes, lo realizan en un grado diferente.

Astigmatismo mixto

En este caso un meridiano principal enfoca como miope y el otro como hipermétrope.

Asimismo, el astigmatismo también puede clasificarse como regular o irregular. En el primer caso (regular) los meridianos principales son perpendiculares entre sí de una manera perfecta, formando un ángulo de 90 grados, mientras que en el caso del astigmatismo irregular no lo son. En la mayoría de los casos es regular, pero también puede ser irregular en el caso de que sea la consecuencia de la lesión en el ojo provocada por una cirugía o una condición del ojo que provoca el adelgazamiento de la córnea.

Diagnóstico del astigmatismo

Para diagnosticar el astigmatismo se debe llevar a cabo un examen oftalmológico estándar, en el que se incluye una prueba de refracción. Con esta misma prueba se podrá identificar si se trata de un astigmatismo regular o irregular.

Asimismo puede ser diagnosticado haciendo uso de otras técnicas:

Retinoscopia: Permite hacer una valoración de la refracción del paciente, pudiendo ver el reflejo de la retina y neutralizarlo haciendo uso del retinoscopio.

Queratomería: Mediante esta técnica se realiza una medición de los diferentes parámetros de la córnea para luego ir modificándolos hasta conseguir una visión que sea nítida.

Topografía: Permite llevar a cabo un mapa en tres dimensiones de la córnea a través de un procesamiento que es informatizado.

Asimismo el oftalmólogo se encargará de evaluar la agudeza visual del paciente a través de una tabla ocular estándar.

Tratamiento del astigmatismo

Al igual que ocurre con otros problemas oculares como la miopía o la hipermetropía, el astigmatismo se corrige habitualmente con el uso de gafas, lentes de contacto o bien con cirugía refractiva.

En la mayor parte de los casos este problema puede solucionarse con cirugía, existiendo diferentes técnicas quirúrgicas para solucionarlo, como son la técnica Lasik, PRK/LAsek, implantación de una lente intraocular tórica, etcétera. Además, este problema puede ser corregido al mismo tiempo que se solucionan otros problemas de carácter refractivo como son la miopía, la hipermetropía o la presbicia. Sometiéndose a una cirugía refractiva láser se corrigen todos los defectos refractivos que pueda padecer un paciente.

Para solucionar un problema de astigmatismo la técnica Lasik es la más extendida (es sencilla, segura, rápida e indolora), aunque también se emplean con asiduidad, pero en menor frecuencia, técnicas de superficie PRK/Lasek.

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