¿Qué es la Miopia?

La miopía es un problema de visión que afecta a una gran parte de la población en la actualidad. Se trata de un defecto en el enfoque visual de la persona, que hace que las imágenes se enfoquen por delante de la retina y no sobre ella, haciendo así que se dificulte la visión de lejos.

Este problema suele originarse en la infancia y evoluciona hasta la edad de 20 años, cuando la tendencia es que se estabilice.

Existen diferentes grados de este problema, llegando a considerarse una alta miopía (o miopía magna) en el caso de que el error refractivo sea superior a una determinada cantidad de dioptrías. Una alta miopía puede tener graves riesgos y complicaciones para quién la padezca

Este problema no debe considerarse como una enfermedad siempre y cuando no se supere una determinada graduación, y puede encontrarse asociado a otros defectos de carácter refractivo como el astigmatismo y la presbicia o vista cansada.

La miopía afecta a uno de cada tres españoles, siendo el efecto visual más extendido entre personas menores a los 45 años.

Síntomas de la miopía

El principal síntoma que una persona con miopía puede detectar es que es capaz de ver de una manera clara los objetos cercanos pero percibe de una forma borrosa aquellos que se encuentran a una cierta distancia. Asimismo hay otros síntomas habituales como son la tendencia a entornar los ojos para ver objetos lejanos, la fatiga visual, la tendencia a acercarse a los objetos para verlos con claridad o los dolores de cabeza.

Tipos de miopía

Por norma general se pueden distinguir dos tipos diferentes de miopía. La denominada miopía simple, que habitualmente es inferior a 6 dioptrías y la alta miopía, cuando la graduación supera las 6 dioptrías y que está producida por la elongación excesiva del globo ocular.

La miopía simple es la más frecuente y no se puede prevenir, aunque sí debe ser detectada a tiempo y tratada mediante el uso de gafas, lentes de contacto o bien a través de alguna de las técnicas quirúrgicas existentes en la actualidad.

Tratamiento de la miopía

La miopía es un problema que tan solo puede corregirse recurriendo al empleo de diferentes técnicas quirúrgicas, debiendo decantarse por unas u otras en función de las características fisiológicas de cada paciente. El oftalmólogo debe ser quién analice estas particularidades y tome la decisión de qué tipo de operación es la más adecuada y efectiva para cada caso en particular.

Algunas de las técnicas quirúrgicas existentes para el tratamiento de la miopía son las siguientes:

Técnica Lasik

La técnica Lasik es la más extendida en la actualidad para corregir los defectos refractivos y está totalmente consolidada después de más de veinte años aplicándose en el sector oftalmológico. Esta técnica supone una operación rápida, sencilla, segura e indolora para el paciente.

A través de un instrumento especialmente diseñado para estas intervenciones, el cirujano levanta una fina capa del tejido corneal similar a una lentilla, dejando libre la zona sobre la que actúa el láser.

El cirujano aplica el láser Excímer sobre la capa intermedia de la córnea para así moldearla durante un tiempo que oscila entre los 5 y los 45 segundos, dependiendo del tipo de defecto y de su magnitud. El láser dispone de un mecanismo de seguridad denominado eye-tracker para controlar los movimientos oculares del paciente, haciendo así que los impactos vayan dirigidos a las partes de la córnea que deben ser remodeladas para así corregir el defecto refractivo.

La técnica Lasik hace que la operación dure, en total, unos 10 minutos, debiendo el paciente descansar durante un breve periodo de tiempo en la propia clínica en la que realice el tratamiento antes de poder acudir a su domicilio. Durante las primeras horas es habitual que el paciente sufra molestias como escozor o lagrimeo pero pasado un corto espacio de tiempo podrá notar la recuperación visual sin necesidad de lentillas ni gafas.

Algunas de las principales ventajas de la técnica Lasik para tratar un problema de miopía son las siguientes:

  • Se trata de la técnica de cirugía refractiva más utilizada en todo el mundo.
    Es una técnica muy precisa, eficaz y segura.
  • Permite una recuperación de la agudeza visual muy rápida, pudiendo ser apreciable por parte del paciente de una manera inmediata.

Para poder someterse a este tipo de técnica un paciente debe:

  • Ser mayor de edad.
  • Padecer un problema refractivo (miopía, hipermetropía y/i astigmatismo) que pueda ser tratado.
  • Cumplir con una serie de criterios oftalmológicos que serán determinados por el profesional en las consultas previas a la operación.

Técnica PRK/Lasek

Las técnicas PRK/Lasek es una técnica de superficie mediante la cual se realiza la separación de la capa más superficial de la córnea (epitelio), utilizando una solución especial alcohólica. Una vez realizado se aplica el láser Excímer para corregir la curvatura de la córnea y eliminar el problema de refracción.

Una vez finalizado este trabajo de remodelación el oftalmólogo sitúa en su lugar el epitelio (en el caso de la técnica Lasek, no en la técnica PRK), colocando una lentilla protectora que durante unos días tendrá que llevar el paciente.

Esta operación tiene una duración aproximada de 10 minutos, y al igual que ocurre con la técnica Lasik se realiza con anestesia tópica en forma de gotas. La recuperación en el caso de las técnicas de superficie PRK/Lasek es progresiva.

Entre las ventajas que ofrecen este tipo de técnica se pueden destacar las siguientes:

  • Son técnicas de cirugía refractativa poco agresivas.
  • Tras realizarse una intervención de este tipo se consigue muy buena calidad visual.
  • Pueden corregirse graduaciones altas en córneas finas.
  • Se trata de un procedimiento recomendado para quienes realizan deportes de contacto.

Son candidatos a someterse a esta técnica los siguientes pacientes:

  • Pacientes que tengan poco grosor corneal para el problema que padecen.
  • Pacientes que tienen tendencia a padecer de ojo seco.
  • Personas que practiquen deportes de contacto o sean deportistas profesionales, así como en otros casos particulares en los que el oftalmólogo considere que es mejor optar por esta técnica que por la Lasik.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*